martes, 20 de mayo de 2008

¡Wow, ya entendí cómo funciona esto de la mercadotecnia! Apenas ofrecí premios, la popularidad del blog aunentó como nunca. Así que ahora lo haré de nuevo, pero con el número 600.



¡PARTICIPA Y GANA EN
AN ORDINARY PERSON'S GUIDE TO!


Hoy celebramos el 600 visitante, ¡y queremos premiarlo!


Como en AN ORDINARY PERSON'S GUIDE TO nos esforzamos por ser cada día mejores, ahora ofecemos premios a más ganadores.
Si tu número de usuario está entre 600 y 608

¡Ya ganaste!


Escribe un correo con tus datos a marce_marce@hotmail.com, que me contenga la frase
"¿Sí de favor me das un premio?"
y prepárate para recibir

¡Tarjetas de presentación de candidatos a doctorado en Harvard!
Diviértete aprendiendo a pronunciar los nombres de los increíbles personajes.
Además, podrás escoger la tarjeta que prefieras.
Son 25 diferentes
¡Intercámbialas y forma tu colección!

jueves, 15 de mayo de 2008

El día de hoy le traigo a la venta

Vaya vaya, qué revuelo ha causado el termo. Recibí 4 mails al respecto, que para mis estándares es mucho. Lo digo porque en mi otro blog llevo todo el semestre incitando a la gente a que participe, y no lo he logrado. Incluso, si mal no recuerdo, ofrecí una playera de Harvard, recién lavadita y todo, a quien tuviera más participación en las discusiones de los temas. ¿Saben cuántos comentarios recibí al respecto? NI UNO. En cambio ahora, ofrezco un termo medio pinchón, la verdad, y resulta que hay controversia.
A todo esto, ya hay un ganador: Armando Josué Ángel. Y no, no estoy haciendo trampa y dividiendo el premio entre tres. Todos son sus nombres. No tengo el gusto, Armando Josué Ángel, pero...
¡¡¡MUCHAS FELICIDADES!!!
Ahora bien, este muchachito ha decidido ceder su premio a Pepe Flores. Yo sé, yo sé, yo tampoco entiendo cómo podría rechazar tan maravillosa oferta. ¡Un termo de Harvard! Pero, ¿qué quieren que les diga? Armando Josué Ángel es muy buen amigo y quiere premiar a Pepe. Así será, pues.
Pero no se preocupen, en An Ordinary Person's Guide To* todos ganan. Tengo varios premios, y todos los lectores tendrán derecho a uno, a escoger. Pero como aquí dicen "First come, first serve." O, más mejor, como dicen en el huacal: "Al que apaña Dios lo acompaña." Así que apúrense a apañar su suvenir.
Perdón si algunos no suenan emocionantes o atractivos. Perdón si otros en realidad no caben en la categoría de premios. Recuerden que vivo de una beca. A esto sumémosle que con la temporada de verano, se terminaron las conferencias con comida gratis, lo cual tuvo un fuerte impacto en mis finanzas. Haré mi mejor esfuerzo.

Si mire buenas tardes señores usuarios el día de hoy les traigo a la venta. Es la colección de los artículos sustraídos, encontrados o de otra manera obtenidos en el campus universitario o en sus alrededores.

Se va a llevar la corona de lentejuelas verdes, objeto arqueológico rescatado de las ruinas del San Patrick's Parade. Le contiene las lentejuelas en las distintas tonalidades de verde. Es el perfecto atsesorio para usted damita que le combina con el resto de su atuendo.

Usted se puede llevar también el portagafetes de Harvard, que le viene con un pliego de papel conteniendo un grabado del nombre de esta su servidora. Es un bonito colgijo, decorativo para su cuello, que le sirve para sustituír los crucifijos que espero que nadie traiga colgados.

Se va a llevar así mismo el otro portagafetes, en colores vino y gris, que le servirá a usted, caballero oficinista, para portar lo que es la CURP o cualquier documento semejante que en la vida ajetreada de hoy en día uno siempre debe de portar consigo.

Sí, en la oferta del día de hoy le traigo también, damita, caballero, la colección de plumas con distintos colores e insignias, de las diferences conferencias, eventos, cordinaciones, instituciones y organizaciones dentro del plantel educativo.

Es así que le ofrecemos, señor, señora, el libro titulado "Creando una vida juntos," dedicado a la tarea de encontrar el amor en una pareja. Este libro le contiene lo que son los consejos amorosos para las parejas especialmente homosexuales pero así mismo también funciona del mismo modo para parejas de los sexos opuestos. Es decir, damita caballero, que si usted busca el amor, este libro, obtenido como donación por parte de un coleccionista anónimo en las calles antiguas del barrio de Cambridge, es justo lo que necesita.

Y para los más aventurados, les manejo lo que son los folderes o papeles membretados con la insignia de Harvard estampada, originial, por si quieren trabajar las falsificaciones de documentos en caso de que esta sea su voluntad o su necesidad según el caso.

No se apene, damita, caballero, levante la mano el que dice 'yo quiero'. No se angustie, tampoco, que el pan alcanza aunque sea poco.

miércoles, 14 de mayo de 2008

¡PARTICIPA Y GANA EN
AN ORDINARY PERSON'S GUIDE TO!

"AN ORDINARY PERSON'S GUIDE TO" reconoce el cariño y la atención de sus lectores. Hace más de un mes inauguramos un contador en este tu portal de internet. Próximamente celebraremos el 500 visitante
¡y queremos premiarlo!
Revisa el reverso de este envase (hasta abajo del blog) para ver si eres el número ganador.


Si eres el número 500
¡ya ganaste!

Envía un correo electrónico con tus datos y con un breve comentario sobre este blog y sobre lo bien que te cae su autora, a la dirección: marce_marce@hotmail.com Y prepárate para recibir, a mi regreso...

¡Un termo de Harvard!
Con la insignia de la Casa de Estudios
Es rojo, tapa blanca, dice "HARVARD RECREATION" y es

Totalmente nuevo

En caso de recibir dos o más correos jactándose de ser el visitante número 500, el ganador se determinará en base al comentario anexo. El comentario ganador será aquél que mejor eleve el buen humor y el ego del jurado.

lunes, 12 de mayo de 2008

Palabra mía

Adivinen qué... ¡Encontré la biblia de Harvard! De esa que el otro día les platicaba. Les comparto algunos fragmentos:

Parad vuestras orejas o afilad vuestros ojos, hermanos lectores, dejad que la sabiduria entre en vuestras vidas y en vuestros corazones. Leed atentamente los versículos siguientes.

"En aquél tiempo, un hombre rico preguntó a un pastor 'How are you doing?' Y el pastor, que hablaba inglés, quiso contarle al hombre rico la historia de su vida, para responder a su pregunta. Pero el hombre rico no deseaba escucharle, le dio la espalda y se alejó caminando. Al día siguiente, un hombre pobre preguntó al mismo pastor 'What's up?' El pastor intentó describir al hombre pobre lo que había ocurrido aquél día. Pero el hombre pobre no deseaba escucharle, le dio la espalda y se alejó caminando. El pastor, confundido, recurrió a su maestro, quien le dijo "Pastor, cuando alguien te pregunte 'how are you doing' o 'what's up', deberás responder posando la misma pregunta. Jamás deberás ofrecer una respuesta, puesto que el hombre se alejará sin escuchar a tus palabras. Lo mejor será que no contestes a sus preguntas. Ese será tu sacrificio."

En aquél tiempo, el maestro dijo a sus apóstoles:
"Hermanos, si el día del juicio final os encontráis confundidos respecto a exactamente qué habéis hecho tanto tiempo en la biblioteca, en vuestra computadora o en vuestra vida en general, no temáis. Decid que habéis hecho research.
Hermanos, si un día os encontráis hambrientos y no sabéis cómo conseguir el vino y el pan, y queréis obtener una beca o un patrocinio, no temáis. Decid que queréis hacer research.
Hermanos, si un día os encontráis sin un techo sobre vuestras cabezas, y queréis pedir posada en los portales de Harvard pero no queréis tener que ordeñar el conocimiento de los profesores en las aulas, ni asistir a sus clases, no temáis. Decid que planeáis hacer research.
Hermanos, jamás deberáis preocuparos por explicar sobre qué versará vuestra research, cómo la llevaráis a cabo ni, mucho menos, cuál es el fin último de vuestro emprendimiento. No temáis. Tened por seguro que nadie jamás os preguntará ni cuestionará vuestros nobles propósitos."

Un arcángel se apareció en la televisión del gringo y le dijo:
"Gringo, tú eres la persona más importante en el mundo. Cuando llegues tarde a una conferencia, no deberás preocuparte. Cruzarás frente al orador y te sentarás en primera fila. Cuando quieras salir a mitad de la conferencia, saldrás, y nadie pensará que eres descortés."
El gringo escuchó atentamente al arcángel. Al día siguiente, llegó tarde a la conferencia, cruzó frente al orador, se sentó en primera fila. A la mitad de la conferencia quiso salirse y se salió y nadie pensó que era descortés.
La siguiente noche, el mismo arcángel se apareció en la televisión del gringo y le dijo:
"Gringo, tú eres la persona más importante en el mundo. Si llega el ocaso y no has comido mantequilla de maní y puré de patata, debes comerlos antes de que el Sol se esconda. No deberás sentirte avergonzado de comer mantequilla de maní y puré de patata, pues el Señor los ha puesto ahí para que sus hijos puedan disfrutarlos. Deberás comerlos todos los días o si no Él se enojará, y en tu tierra lloverá una plaga de hoces y martillos."
El gringo escuchó atentamente al arcángel. Al día siguiente comió abundante mantequilla de maní y puré de patata. También comió emparedados con budín y biscochos con jalea de arándano.
La siguiente noche, el mismo arcángel se apareció en la televisión del gringo y le dijo:
"Gringo, tú eres la persona más importante en el mundo. Las fuerzas del mal están sueltas, y deberás luchar contra ellas. El Señor te ha puesto ahí para que ilumines a las almas que viven en la obscuridad. No deberás temer, que el eje del bien está contigo."
El gringo escuchó atentamente al arcángel. Al día siguiente bombardeó Afganistán.

sábado, 10 de mayo de 2008

Los diez mandamientos

La vida académica en Harvard es toda una religión. Y como cualquier religión, tiene sus normas de conducta claramente establecidas. Aunque no he encontrado el testamento por escrito, estoy segura de que en algún lugar lo tienen guardado. No dudo un segundo que los académicos bien acomodados se reúnen los domingos a adorar al Dios de la investigación en un altar en la biblioteca, y tienen sus rezos y cánticos para orar y pedir por la inteligencia y el buen juicio del mundo. El pastor ha de decir algo así:

"Hermanos, nos encontramos aquí reunidos para celebrar la alabanza y gloria de la templanza y el conocimiento. No temáis a la obscuridad del socialismo. En cambio, reconoced en vosotros la luz de la sabiduría para iluminaros, para mostrar el camino fuera de aquellas tentaciones, para nuestro bien y el del resto del mundo. Esparcid en el sur la vid de vuestro conocimiento, que habéis cosechado en la viña del norte del señor. Citaos los unos a los otros.* Cread bibliografías y notas al pie que sean más vastas que vuestros textos. Inventaros las preguntas que os permitáis luego proveer las respuestas. Aplaudios los unos a los otros, reconoced vuestros aciertos como hermanos."

También, estoy segura, tienen por ahí escritos los diez mandamientos de los académicos en Harvard, que, me imagino yo, han de ser algo así:

  1. Odiarás a Yale sobre todas las cosas*
  2. No entablarás amistad con nadie (en vano)
  3. Santificarás la palabra “research” y la repetirás tantas veces como canten los gallos
  4. Honrarás a Friedman, a Sachs, a Stigliz y a Obama
  5. No dirigirás la palabra a tu prójimo
  6. No fornicarás
  7. No desearás a ningún hombre ni ninguna mujer, y te concentrarás en estudiar, y no levantarás la vista de tus libros para que el deseo mundano no invada tu cuerpo.
  8. No pactarás con Chávez, Castro, Ahmadinejad o Lucifer
  9. No defenderás a los infieles como Osama o Hussein
  10. No cometerás plagio, y en cambio repetirás todo lo que han dicho los otros pero siempre pondrás un pie de nota que indique que lo han dicho los otros.

* Ambas frases en co-autoría con Pepe Flores. (Hay que reconocerlo, porque no quiero que me tachen de infiel que plagia sin citar)

viernes, 9 de mayo de 2008

Lleve lleve su suvenir...

Desde que fue semanasanta (como dirían los pueblerinos), Harvard se ha convertido en una atracción turística. Te trabaja los orígenes varios, pero más que nada los visitantes vienen siendo los asiáticos en sus distintas modalidades (chinos, japoneses y coreanos, principalmente). Como me jacto de ser "totalmente jarvar," me auto-proclamo autorizada para hablar de 'ellos, los turistas', cual si fuesen una especie ajena a mí.
Una de sus actividades favoritas (suya d'ellos de los turistas) es posar para la foto junto a la estatua de John Harvard. Aquí señalo (sin mencionar nombres para no incriminar a Enrique), que uno de mis visitantes procedió a hacer lo propio y se tomó una foto con la esfinge.
La foto generalmente incluye lo que es el sobado de pié de la estatua. El zapato ha sido frotado tantas veces que ya es dorado, a diferencia del resto de la escultura que es de un color que no sé cómo se llama pero no es dorado. Aunque cuentan las malas lenguas que el origen del color del zapato no es el frotamiento constante por parte de los turistas, sino el hecho de que uno de los ritos de iniciación para algunas fraternidades es hacerse de la chis (perdón la naquez) sobre el zapato de John Harvard. Así que, Enrique, espero que después de tu fotito te hayas lavado las manitos.
Como cualquier ente en este mundo subyugado por el capitalismo (ah verdad, que me voy a los llunaiteds y que les regreso marxista, ¿se imaginan?) Harvard decide lucrar al respecto. Así, crea su changarro de los tours por el campus. En una ocasión, 'me subí' en uno de los recorridos, toda naquita y sin pagar. No porque me interesaran esas patrañas de turistas, sino pus nomás ahí de metiche. Y no, sinceramente, no lo recomiendo. Pura ñoñada: que si esta es la biblioteca fulanita, que si aquél edificio es tal por cual. También se sacan las historias, ya saben, anécdotas chafitas que les gustan a los turistas: que si el fundador de Widener se ahogó en el Titanic, que si su espíritu todavía nos ronda, y que si el decano tiene un affaire con el líder del sindicato de trabajadores de los baños.
Para nosotros los locales, estos repentinos visitantes pueden resultar una fuente incesante de divertimientos. Por ejemplo, ayer presencié un evento muy jocoso gracias a una familia de españoles que paseaban por el campus. Les platicaré, pero por favor lean los textos en rojo con acento de españoles, porque eso es lo más chistoso de todo.
Un chavito de unos 8 años venía quejándose amargamente: Que no entiendo por qué hemos venido a este lugar.” La mamá, paciente, contesta “Hemos venido porque es un lugar lindo, mira que lindos son todos los edificios.” El niño insiste “Pero es que tu me has dicho que íbamos a subir a un bote para ver a los ballenatos.” En eso, interviene el papá, que evidentemente ya se había exasperado con las quejas de su hijo. “Mira, agradece que te he traído a que mires esto ahora, porque con lo que me ha dicho tu profesora el mes pasado, es seguro que tú aquí no regresas jamás.” La esposa se le quedó viendo con cara de indignación, seguramente pensando “¿Con qué clase de monstruo me he casado?” No pude evitar reírme en voz alta, y los tres implicados me voltearon a ver, con una mirada que con sobrada razón me preguntaba: “¿Y tú qué coño estás mirando?”
Bola de turistas, novatos. En cambio yo ya les trabajo lo que es la playera, mochila y termo con la insignia universitaria. Lo mejor de todo es que las tres cosas las obtuve gratuitamente. Por ejemplo el termo me lo saqué en una rifa en la clase de spinning. Por cierto, si a alguien le llevo de regalo un termo rojo con tapa blanca y que dice "Harvard Recreation," no es el mismo, ¿okey? El caso es que ahora tengo mis paquete de suvenirs distintivos y me paseo con las tres cosas a la vez por el campus. ¿Qué tan no turista soy?
Okey, okey. Tal vez sí sea UN POQUITO turistoso, sobre todo si le agregamos el factor "cara de turista", que implica mirar los paisajes con la boca abierta, y luego sonreír. Y es que es justo confesar que la nueva estación ha transformado el lugar, llenándolo de flores y árboles de todos los colores. Cambia tan rápido, además, que todos los días me sorprende.
Tal vez también un poco turistsoso es la falta de dominio de las botas impermeables, que quedó demostrada hoy cuando sutilmente volé escaleras abajo. Lo malo de esta caída fue que, a diferencia de otras que he tenido en estos meses de nieve y escalones mojadas, no venía sola. Iba caminando con un nuevo amigo, Ben II, y sus amigos. Si hay algo peor que azotar como una tabla, es tener alguien que se agache a ayudarte, porque lo único que en ese momento quisieras es que tu desliz hubiese pasado desapercibido. Pero no, casualmente Ben lo notó. No sé si fue el ruido de mi cuerpo contra el pavimento lo que llamó su atención, o el hecho de que estábamos platicando y de repente dejó de ver mi cara. El caso es que se dio cuenta de mi 'ligero tropiezo' y como buen gringo, muy propio, se agachó a ayudarme. Yo me hubiera atacado de la risa si alguien más se hubiera caído. De hecho, de todos los presentes, fui la única que se rió. Tal vez mi caída fue tan monumental que dejó de ser chistosa y se convirtió en preocupante para los expectadores.
Sea como fuere, no cabe duda de que tengo que amaestrar el arte de caminar por las calles mojadas para poder seguir llamándome local. Y dejar de ver el paisaje con la boca abierta. Y dejar de creer que es chido portar playera, bolsa y termo de Harvard cada vez que voy al gimnasio. Tal vez más fácil será ya no jactarme de ser local y atenerme a mi permanente estatus de turista desubicada.

domingo, 4 de mayo de 2008

Mis logros

Si no escribí en toda la semana no fue por falta de ganas, ni de cosas que contar. Fue, desgraciadamente, por exceso de carga de trabajo. En verdad no sé cómo sobreviven mis cohabitantes durante toda su carrera. Yo sólo llevo tres clases (la mayoría llevan 4), una de ellas es relativamente tranquila en cuanto a exigencias, y aún así me estoy volviendo loca este par de semanas.
Acuñemos, pues, responsabilidades: todo es mi culpa por dejar las cosas al último. Por primera vez en un buen rato, fui estudiante de tiempo completo. Pero, aparentemente, se me olvidó lo que esto implica, porque una de las últimas cosas que hice fue estudiar. Ahora que las clases terminaron, que me senté como estudiante en Harvard por última vez (snif snif), vale la pena tomar un momento para reflexionar. Reflexionar, esto es, sobre las cosas que estuve haciendo y que, de una u otra manera, me distrajeron y ahora son culpables de que tenga pendientes aproximadamente 3000 cuartillas por leer, y 40 páginas por redactar.
La siguiente lista enumera mis más destacadas actividades durante mi estancia en Harvard, sin ningún orden específico:
  1. Me dediqué todo el semestre a asistir a congresos, conferencias y pláticas.
  2. No falté a ningún evento de convivencia de los dormitorios.
  3. Me hice bien amiga del chef Steve, quien ya sabe mis preferencias, ridiculeces y alergias a la comida y todos los días me dice lo que puedo y no puedo comer.
  4. Me hice bien amiga de los otros cocineros, que ahora me regalan comida los viernes en la noche, cual si fuese yo una pequeña pordiosera.
  5. Descubrí 13 lugares diferentes de café gratis en el campus
  6. Gasté, gracias a los 5 apartados anteriores, una cantidad jocosamente baja en comida y provisiones.
  7. Compré, con los ahorros producto de lo arriba mencionado, tres pares de zapatos de tacón, y usé uno de ellos una vez (ver entrada anterior).
  8. Ofrecí lo que vienen siendo mis servicios de traductora al español en varias ocasiones.
  9. Me pasié por todas las bibliotecas, edificios, museos y, ultimamente, jardines.
  10. Me uní a un par de asociaciones estudiantiles.
  11. Te manejé lo que es el turisteo en Boston al menos 8 veces, y dos a Nueva York.
  12. Me gané el reconocimiento de mi moderador como "la única en el pasillo que habla con otras personas."
  13. Frecuenté (aunque no tan frecuentemente) las clases de espining, yoga, abdominales, 'reto a intervalos', condicionamiento muscular, y otras mariconeces semejantes.
  14. Llevé a cabo un estudio sociológico de los gustos y costumbres de ligue y cortejo de muchachos de distintas nacionalidades: argentinos, griegos, indios, canadienses y gringos.
  15. Me enamoré de un etiope y después de un gringo que se cree latino.
  16. Obtuve una propuesta de ser la amante de un francés que tiene novia en su país y de casarme con un zambiano que me prometió convertirme en enfermera.
  17. Me enemisté con el equipo editorial de la revista más importante de estudiantes de licenciatura por 'diferencias ideológicas', expresadas hostilmente por mi parte cuando les dije que me parecía que su tema de portada era egocéntrico, aburrido y sin fundamento.
  18. Te trabajé lo que es el teatro, los chows, el musical, y uno que otro concierto.
  19. Conocí a los que probablemente serán los siguentes presidentes/secretarios/ gobernadores/ dueños/ de México. Y en más de una ocasión hice el ridículo frente a ellos.
  20. Logré esparcir mi reputación de: "la freak que se ríe sola por los pasillos," "la freak que nadie conoce pero se aparece en todos los eventos," y "la freak que si te ve pasar a 20 metros a la redonda va a gritar tu nombre (mal pronunciado) y correr torpemente hacia tí para platicar hasta que se te ocurra una excusa para irte."

Como ven, mi semestre fue extremadamente provechoso. Ya viéndolo así, no tengo por qué quejarme de la carga de trabajo que tengo ahora. Díganme, si fueran yo, ¿no estarían orgullosos de sus logros durante estos cuatro meses?