Una de mis principales razones para estudiar en la UDLAP fue la fauna del campus. Ahora parece broma, sobretodo porque los pavos reales repentinamente se multiplicaron y ahora estamos rodeados de pubertos horripilantes, que encima se jactan de merecer pasearse por los salones o subirse a la mesa a tragarse mi torta. Pero en su momento, me parecieron adorables.
Aunque originalmente quería ser veterinaria, algo me hizo optar por una profesión ligeramente apartada de la naturaleza. No sé si culpar al conejo que me mordió la boca cuando traté de darle un beso, a la ardilla que me royó el dedo cuando le ofrecí cacahuates, o al elefante que me tiró cuando monté en su lomo. Quizá fue la mezcla. No obstante, mi gusto por los animales persistía, hasta que intimé con los de aquí.
Mi karma con estas criaturas empezó un día de primavera cuando, caminando por la vereda, encontré un huevo de pato. JURO que estaba abandonado, solito, en el cemento, expuesto a que un peatón lo pisara, privando de la vida al patito que crecía en su interior. Mi alma pura me indujo a llevarlo a casa. Ahí lo empollé en una toallita que calentaba en el microondas del Cain Murray, hasta que lo incendié. Un día, en el afán por protegerlo del frío, lo envolví en tantas cobijas que no noté el momento en que se cayó. Jamás volví a encontrarlo.
Me dirán lo que quieran, pero clarito me queda que la madre biológica del huevo supo perfectamente lo que sucedió. Regresaba yo tranquilamente del kit-botsin, cuando la infeliz me vio desde el otro lado del lago y, sin dudarlo, se abalanzó sobre mí. Como me parecía poco glamoroso huir corriendo de una pata en pleno campus, apreté el paso disimuladamente. La pajarraca me alcanzó y se me colgó del pans. Mi reacción instantánea fue echarle agua, cosa que evidentemente no funcionó, por lo mismo de que es un pato y el agua más que nada no le molestó. Mientras tanto, la gente empezó a notar que algo pasaba, y las cabezas volteaban hacia mí. Intentando pasar desapercibida, seguí caminando, ¿por qué no? con un pato colgado del pantalón. Casual. Medio trataba de zafarme, pero entre que qué vergüenza y qué miedo que me cobraran una unidad por lastimar a la fauna, tardé al menos diez pasos en quitármela de encima. Para entonces, ya era yo el espectáculo de todos los presentes.
No ha sido la única vez que los bichos udlescos ponen en peligro mi reputación. Qué decir del día que un mosco se metió en mi boca mientras me ejercitaba en el gimnasio. Lo acepto: ¿qué hacía yo con la boca abierta? Pero esta ligera pérdida de estilo no explica la mala suerte de que el maldito mosco justo haya decidido volar por ahí, sobretodo a la hora de entrenamiento de los de americano. Vaya desatino, una que quería ligar… Bien me había advertido la sabiduría popular: en boca cerrada, no entran moscas.
jueves, 30 de octubre de 2008
miércoles, 22 de octubre de 2008
Hábitos Nocturnos
Últimamente he pensado en cómo la situación (económica y de inseguridad) en México va a afectar los hábitos nocturnos de los estudiantes de la UDLA. Digo va a afectar porque hasta ahora no he notado mayores cambios. Si uno camina por Cholula en las noches, notará fácilmente, y quizá con cierto desagrado, que aunque en el resto del país la cuestión se tambalea, acá el raving, el freseo y el perreo continúan en su intensidad acostumbrada.
Me cuentan que en Michoacán y Veracruz los narcos tienen prácticamente tomados los antros, y se ha vuelto tan riesgoso salir que la gente está confinándose a los precopeos caseros. Ni qué decir del DF, donde lo ocurrido en el Nius Divain trae a varios en ascuas y con los pelos de punta.
No entiendo por qué a mis colegas no les espanta la posibilidad de una embestida policial. Quizá sea que los oficiales a caballo de Cholula o los polis de la UDLA en sus patines del diablo motorizados evaporan cualquier dejo de desasosiego.
Aunque, admitámoslo, la renuencia de algunos a salir a los antros tiene poco que ver con los narcos o con el miedo a una redada en El Tigre. Más bien hemos encontrado en el clima de inseguridad la excusa perfecta para justificar la ñoñez inevitable que nos remite a una reunión para ver el debate de los candidatos gringos. Con unas chelitas, claro está, para disimular, porque no vaya a ser el diablo que nos quieran tachar de poco chidos.
Aún así, resulta sorprendente la inmunidad de varios de nosotros ante los problemas que enfrenta el país. El otro día Brayan pagaba una cuenta de 4,000 pesos en el antro y yo pensaba que nomás no salen las cuentas, güerito. Si a eso le sumamos la desgana de algunos para suspender un par de vicios estupefacientes, al menos temporalmente como muestra mínima solidaridad, pareciera que en la UDLA, a ratos, estamos blindados ante contrariedades mundanas como una crisis económica o una guerra contra el narcotráfico.
No propongo encerrarnos en nuestras casas. Pero bien debiéramos buscar la forma en que, de menos, nuestras acciones no colaboren a la inestabilidad actual. Por un tiempo, nos apretamos. Dios mediante pronto podremos regresar a reguetonear en el Nius Divain.
Me cuentan que en Michoacán y Veracruz los narcos tienen prácticamente tomados los antros, y se ha vuelto tan riesgoso salir que la gente está confinándose a los precopeos caseros. Ni qué decir del DF, donde lo ocurrido en el Nius Divain trae a varios en ascuas y con los pelos de punta.
No entiendo por qué a mis colegas no les espanta la posibilidad de una embestida policial. Quizá sea que los oficiales a caballo de Cholula o los polis de la UDLA en sus patines del diablo motorizados evaporan cualquier dejo de desasosiego.
Aunque, admitámoslo, la renuencia de algunos a salir a los antros tiene poco que ver con los narcos o con el miedo a una redada en El Tigre. Más bien hemos encontrado en el clima de inseguridad la excusa perfecta para justificar la ñoñez inevitable que nos remite a una reunión para ver el debate de los candidatos gringos. Con unas chelitas, claro está, para disimular, porque no vaya a ser el diablo que nos quieran tachar de poco chidos.
Aún así, resulta sorprendente la inmunidad de varios de nosotros ante los problemas que enfrenta el país. El otro día Brayan pagaba una cuenta de 4,000 pesos en el antro y yo pensaba que nomás no salen las cuentas, güerito. Si a eso le sumamos la desgana de algunos para suspender un par de vicios estupefacientes, al menos temporalmente como muestra mínima solidaridad, pareciera que en la UDLA, a ratos, estamos blindados ante contrariedades mundanas como una crisis económica o una guerra contra el narcotráfico.
No propongo encerrarnos en nuestras casas. Pero bien debiéramos buscar la forma en que, de menos, nuestras acciones no colaboren a la inestabilidad actual. Por un tiempo, nos apretamos. Dios mediante pronto podremos regresar a reguetonear en el Nius Divain.
Llévelo, llévelo, su columna semanal
Buenas tardes, señores usuarios.
El día de hoy les traigo a la venta esta su columna semanal, en la que le vendremos manejando lo que son los temas de la cotidianeidad del estudiante udlesco en la vida cholulteca.
Damita, caballero, con la adquisición de este paquete, usted se va a llevar lo que vienen siendo las anécdotas, reflexiones, comentarios y sucesos de la vida universitaria, que le llaman.
Si mire, patrón, en estas líneas le voy a trabajar las aventuras y desventuras del marchante de la UDLA en los corredores de la casa de estudios, así como en las avenidas de lo que es la metrópoli de San Andrés, Cholula, Puebla.
Pruébele, jefecita, sin compromiso.
domingo, 12 de octubre de 2008
NUEVA SECCION
Algunas personas me han sugerido que no deje de escribir en este blog. La verdad es que he intentado regresar, pero me cuesta mucho trabajo. No es lo mismo criticar a los gringos y sus ridiculeces que despotricar en contra de la madre patria y los compatriotas. Y todos ustedes saben que ardo de amor por mi país y mis cohabitantes. Así que se me ha venido a complicar esto de continuar escribiendo para este su bló.
Mas sin embargo no obstante, resulta que ahora estoy escribiendo una columna para La Catarina, el periódico estudiantil de la UDLA, mi respetada casa de estudios. El nuevo editor de la sección, Pepe Flores, había leído algunas de estas entradas y convenimos en que estaría bueno tener algo por el estilo en el periódico. Fue así que ahora les trabajo la columna semanal, con el nombre de mi otro espacio cibernético: Te manejo lo que es.
A falta de creatividad para seguir produciendo entradas en este blog, pedí autorización al editor para subir aquí las columnas, una vez que hayan sido publicadas en La Catarina. Como allá el límite son 500 palabras, de vez en cuando me permitiré expandirlas ligeramente en este medio, en el cual gozo de grandes libertades.
Por lo mientras, entonces, les presento a continuación los primeros números de "Te manejo lo que es," la columna. Así a lo mejor me regresa la inspiración y puedo volver a escribirles...
domingo, 3 de agosto de 2008
Últimas funciones
Tengo que hacer una confesión. Como probablemente la mayoría lo saben, regresé a México hace unas semanas. En teoría, esta entrada, y cualquiera a partir de ahora, sale sobrando. Porque el propósito del blog era narrar pedacitos de mi vida durante mi estancia en Boston. Pero debo admitir que me he encariñado mucho con él, y ahora me cuesta dejarlo.
Una opción sería continuar escribiendo, sólo que ahora sobre mi vida quí, en el mismísimo huacal. No obstante, aceptémoslo, la cuestión en el DF no está tan emocionante. Fuera de la reforma petrolera y el Nius Divain, no hay tanto de qué hablar. Y ni qué decir de Cholula. No porque en sí las dos grandes metrópolis sean aburridas, ni mucho menos. Jamás osaría decir cosa así de ninguna de ellas. El problema soy yo. A decir verdad, me costaría trabajo encontrar cosas emocionantes que platicarles sobre mi vida en estas tierras. Así que esa opción queda descartada.
La otra posibilidad es darle un buen cierre a este blog. Terminar mi lista de consejos para los futuros visitantes, agregar unas notas finales, y despedirme. Eso es lo que voy a hacer. No solamente porque sospecho que mis tips pueden resultar de extrema utilidad para los futuros usuarios de la universidad, sino también porque estoy de vacaciones y no tengo mucho más que hacer.
Así que en los siguientes días, voy a terminar las entradas que tengo a la mitad y escribir unas nuevas, para despedirme de este blog como el Dios de la Academia querría: con elegancia y con rodeos.
lunes, 7 de julio de 2008
Fourth of July
Si de fiestas se trata, los mexicanos les ganamos a los gringos una y mil veces. No sólo en fútbol podemos (a veces) ser mejores. Me queda claro que con esto no estoy descubriendo el hilo negro. ¿Quién no sabe que en México sabemos fiestear mejor? Pero por si alguien no lo ha vivido en carne propia, les platico un ejemplo perfecto de esta realidad.
Como es de su sabio dominio, el 4 de julio se celebra la independencia estadounidense. Para mi fortuna, las autoridades bostonianas se jactan de patrocinar el evento de mayor magnitud en el país. En efecto, las celebraciones en Boston se transmiten en televisión nacional al resto del país. Lo que esto implica es que el viernes formé parte de una de las mayores celebraciones de la independencia estadounidense.
Para ser justa, hay que decir que el festejo empieza temprano. Por ahí de las 11 de la mañana, si no es que antes, la gente sale a la explanada a apartar su lugar cerca del río. Mientras más al centro estés, más cerca quedas del concierto y el núcleo del chow. El chiste es plantarte ahí con tu mantel y tu sandwish y aplicar el picnic a la Chapul. El evento es en el río Charles, que divide a Boston y a Cambridge. Lo que la gente hace de las 11 de la mañana a las 8 de la noche es jugar juegos de mesa, comer y tomar alcohol con mesura.
Yo no llegué a las 11 de la mañana, sino a las 7 de la noche. Pero todo estaba previsto: unos amigos estaban ahí desde las 4, apartando lugar. Al llegar nos encontramos con Bob, el roomie de Dru, que era el organizador del plan, vestido de acuerdo a la ocasión: Playera con la bandera estadounidense y licras del mismo diseño. Oh my. Muy mono había preparado esnacs para todos. Su galana, Cindy, no traía los colores de la patria en el atuendo. Sin embargo, no se quedó atrás: en las uñas de los pies tenía pintada la bandera y fuegos artificiales. Muy creativa. Bob y Cindy tienen por ahí de 50 años, y también nos acompañaba el hijo de Cindy, Brett, que tiene 16. Al rato apareció, de la nada, un amigo de Jane que no dejó de acosarla toda la noche. La pobre no sabía cómo quitárselo de encima, y el otro necio con masajearle la espalda. Más tarde se agregó una señora que nadie entiende de dónde salió, pero de pronto estaba sentada en nuesto mantel, aconsejando a Dru sobre cómo tomar fotos.
Nosotros estábamos del lado de Cambridge. Con el río y, atrás, Boston entera iluminada, la vista estaba hermosa. Tomamos cerveza Corona y tequila, lo cual me pareció muy irónico, pero me gustó la idea. Lo mejor fue que puse a todos a brindar por mi mamá, porque ese día era su cumpleaños. La recién adquirida amiga extendió su vaso para que le diéramos tequila y acabó brindando "to Marcela's mom."
A las 8 empieza un concierto de rock, interrumpido a cada rato por locutores que entregan medallas a los valientes soldados y a otros destacados personajes que no logré distinguir quienes eran. A mí me habían platicado que iban a tocar el himno nacional y la gente cantaba. Pero yo nunca me di cuenta de cuando eso pasó. Y juro que no fue por el tequila. A las 9 y media, fuegos artificiales. Y esos sí, incereíbles. Más de media hora de fuegos de todos los colores y figuras, altísimos, y una tropa enorme de gente viendo al cielo con la boca abierta y diciendo "Oh wow!" "Oh my!" "Look at that!" Y para las 10 y media, ya acabó el festejo y la gente abandona la explanada.
Cuando a las 11 de la noche yo ya estaba en mi casa, no podía creerlo. No sólo por lo efímero del evento, sino también porque me quedé esperando algo. No sé si pensé que Bush se iba a asomar por el palacio municipal a gitar "Vivan los gringos!" Tal vez fue que sentía que en cualquier momento alguien sacaría los huevos con harina. A lo mejor me hizo falta el burullo de la masa, los chiflidos, el atasque, el aroma del sope del de al lado... No sé bien qué fue, pero me dieron ganas de pararme en el barandal a gritar "Viva México." Pero el tequila no llegó a tanto.
No me puedo quejar. Los fuegos artificiales fueron sin duda los mejores que he visto en mi vida. Sólo puedo decir que regreso con ganas de que sea el 15 de Septiembre.
Como es de su sabio dominio, el 4 de julio se celebra la independencia estadounidense. Para mi fortuna, las autoridades bostonianas se jactan de patrocinar el evento de mayor magnitud en el país. En efecto, las celebraciones en Boston se transmiten en televisión nacional al resto del país. Lo que esto implica es que el viernes formé parte de una de las mayores celebraciones de la independencia estadounidense.
Para ser justa, hay que decir que el festejo empieza temprano. Por ahí de las 11 de la mañana, si no es que antes, la gente sale a la explanada a apartar su lugar cerca del río. Mientras más al centro estés, más cerca quedas del concierto y el núcleo del chow. El chiste es plantarte ahí con tu mantel y tu sandwish y aplicar el picnic a la Chapul. El evento es en el río Charles, que divide a Boston y a Cambridge. Lo que la gente hace de las 11 de la mañana a las 8 de la noche es jugar juegos de mesa, comer y tomar alcohol con mesura.
Yo no llegué a las 11 de la mañana, sino a las 7 de la noche. Pero todo estaba previsto: unos amigos estaban ahí desde las 4, apartando lugar. Al llegar nos encontramos con Bob, el roomie de Dru, que era el organizador del plan, vestido de acuerdo a la ocasión: Playera con la bandera estadounidense y licras del mismo diseño. Oh my. Muy mono había preparado esnacs para todos. Su galana, Cindy, no traía los colores de la patria en el atuendo. Sin embargo, no se quedó atrás: en las uñas de los pies tenía pintada la bandera y fuegos artificiales. Muy creativa. Bob y Cindy tienen por ahí de 50 años, y también nos acompañaba el hijo de Cindy, Brett, que tiene 16. Al rato apareció, de la nada, un amigo de Jane que no dejó de acosarla toda la noche. La pobre no sabía cómo quitárselo de encima, y el otro necio con masajearle la espalda. Más tarde se agregó una señora que nadie entiende de dónde salió, pero de pronto estaba sentada en nuesto mantel, aconsejando a Dru sobre cómo tomar fotos.
Nosotros estábamos del lado de Cambridge. Con el río y, atrás, Boston entera iluminada, la vista estaba hermosa. Tomamos cerveza Corona y tequila, lo cual me pareció muy irónico, pero me gustó la idea. Lo mejor fue que puse a todos a brindar por mi mamá, porque ese día era su cumpleaños. La recién adquirida amiga extendió su vaso para que le diéramos tequila y acabó brindando "to Marcela's mom."
A las 8 empieza un concierto de rock, interrumpido a cada rato por locutores que entregan medallas a los valientes soldados y a otros destacados personajes que no logré distinguir quienes eran. A mí me habían platicado que iban a tocar el himno nacional y la gente cantaba. Pero yo nunca me di cuenta de cuando eso pasó. Y juro que no fue por el tequila. A las 9 y media, fuegos artificiales. Y esos sí, incereíbles. Más de media hora de fuegos de todos los colores y figuras, altísimos, y una tropa enorme de gente viendo al cielo con la boca abierta y diciendo "Oh wow!" "Oh my!" "Look at that!" Y para las 10 y media, ya acabó el festejo y la gente abandona la explanada.
Cuando a las 11 de la noche yo ya estaba en mi casa, no podía creerlo. No sólo por lo efímero del evento, sino también porque me quedé esperando algo. No sé si pensé que Bush se iba a asomar por el palacio municipal a gitar "Vivan los gringos!" Tal vez fue que sentía que en cualquier momento alguien sacaría los huevos con harina. A lo mejor me hizo falta el burullo de la masa, los chiflidos, el atasque, el aroma del sope del de al lado... No sé bien qué fue, pero me dieron ganas de pararme en el barandal a gritar "Viva México." Pero el tequila no llegó a tanto.
No me puedo quejar. Los fuegos artificiales fueron sin duda los mejores que he visto en mi vida. Sólo puedo decir que regreso con ganas de que sea el 15 de Septiembre.
Integrándose al mundo intelectual
Uno que viene del rancho se las puede ver negras tratando de hallarse en este mundo de intelectuales. Adaptarse a la vida académica a veces resulta casi tan difícil como aprender a destacar en sociedad. Pero aunque por momentos parece una meta inalcanzable, no se preocupen, señores usuarios. Así como para destacar en sociedad existen reglas fijas, como aprender a caminar en zapatos de tacón, usar bien los cubiertos y evitar derramar tu bebida sobre tu ropa o la del caballero de al lado, así también en el mundo de la academia hay normas a seguir. El día de hoy, damita, caballero, te traigo la lista de conceptos básicos que te permitirán entender el funcionamiento de este extraño universo. Si te adhieres a las reglas que aquí te presento, ten por seguro que no sólo lograrás adaptarte con facilidad al nuevo estilo de vida, sino que, además, te convertirás en un miembro destacado de este exclusivo club.
1) Memoriza los diez mandamientos y las escrituras de la Biblia del Académico (publicada en este blog con anterioridad)
1) Memoriza los diez mandamientos y las escrituras de la Biblia del Académico (publicada en este blog con anterioridad)
2) Repite después de mi: "Nadie tiene que saber que desconozco la respuesta."
3) Incluso, repite para ti mismo el siguiente repertorio de frases, al menos dos veces al día, durante tus primeras semanas, hasta que te sientas convencido:
a) Soy una persona ocupada y siempre, siempre, tengo mucho que hacer.
b) Apoyo al partido demócrata
c) Hacer research es un trabajo real, digno, e importante.
a) Soy una persona ocupada y siempre, siempre, tengo mucho que hacer.
b) Apoyo al partido demócrata
c) Hacer research es un trabajo real, digno, e importante.
4) Lee el New York Times
5) Siempre que te sea posible, busca citar a personajes reconocidos. Esto funciona bien con las vacas sagradas de tu área, aquellos legendarios políticos, escritores, científicos, o investigadores que han hecho historia y que todos reconocen. Pero el truco es mucho más efectivo si logras citar a un "fellow researcher," osease, otro monito que esté sólo un par de peldaños arriba de ti en la jerarquía académica. Esta palmada en la espalda a tus superiores dejará claro que entiendes el sistema y te abrirá paso hacia le élite de los doctos.
6) Si alguien te pregunta sobre tus planes a futuro, contesta siempre lo siguiente: "Nunca quiero dejar la Universidad. Cuando acabe mi doctorado, haré un post-doctorado. Y después, otro. Cuando me tenga que graduar, quiero ser profesor en Harvard. Y jamás dejaré de hacer research, y cuando muera mi asesor de tesis, entonces yo heredaré su lugar y seré la luz y guía de mis asesorados."
7) Invéntate otro nombre, y quítate un apellido. Aquí todos tienen dos nombres y un apellido, y la gente se confunde cuando tú no.
8) Crea una firma electrónica que consista en tu nombre, tu puesto y tus teléfonos. No te preocupes si no tienes puesto. Autodenomínate como te parezca adecuado. Agrega varios teléfonos aunque sean falsos. Nadie jamás te llamará porque todo es por mail, y suena profesional tener muchas líneas. Esta firma se incluirá, automáticamente y por configuración previa de tu correo, en todos los mails que envíes.
9) Además de la firma por default, firma todos tus correos con tus iniciales. De esta forma, a los receptores les quedará claro que, como todo buen académico, tenías tantas cosas que hacer que no te dio tiempo de escribir tu nombre completo.
10) La idea de usar las iniciales de las palabras al escribir es una constante en el mundo de los ilustrados. Aprende los acrónimos importantes en tu área y crea los tuyos propios. Si no logras inventar ningún concepto innovador en el cual puedas utilizar un acrónimo, no te angusties. También se vale crear acrónimos para conceptos existentes. No te limites al ámbito profesional. Puedes hacerlo en tus conversaciones por Messenger, por ejemplo: TMT. (tengo mucho trabajo). ¿QHM si TMT? (¿qué haces en Messenger si tienes mucho trabajo?). MEP (me encuentro procrastinando).
11) Adiestra el arte del lenguaje académico y asegúrate de utilizarlo no sólo al escribir sino también en tus conversaciones cotidianas. Cierto, es complicado. Pero aquí te va una lista de algunas de las frases más utilizadas.
a) Para decir "Me cae que eso que dijistes te lo sacastes de la manga," es mejor preguntar: "¿Exactamente en qué información está basado ese argumento?"
b) Para decir “Lo que voy a decir es cierto y no te atrevas a contradecirme,” sería acertado plantearlo así: “De acuerdo con [inserte nombre de vaca sagrada]…”
a) Para decir "Me cae que eso que dijistes te lo sacastes de la manga," es mejor preguntar: "¿Exactamente en qué información está basado ese argumento?"
b) Para decir “Lo que voy a decir es cierto y no te atrevas a contradecirme,” sería acertado plantearlo así: “De acuerdo con [inserte nombre de vaca sagrada]…”
12) Si estás escribiendo un paper, relájate. Piensa que cada texto académico lo leen, en promedio, siete personas. Si a eso añades que los textos de las vacas sagradas los leen cientos de personas, tendrás suerte si tu paper lo lee alguien más que tu profesor. Así que tú, tranquilo.
13) No te deprimas por la regla anterior.
Por lo demás, tu tranquilo. Confía en mí, ya ves que soy bien buena en eso de ser popular y destacar en los rumbos de la alta sociedad.
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